Sergio Preciado Fábregas (Barcelona, 1987) es un artista autodidacta cuya pintura nace del encuentro íntimo entre experiencia, memoria e identidad.
Su primer vínculo con el arte brota en la infancia de la mano de su abuelo paterno, quien se dedicaba a la pintura como aficionado tras su jubilación. Fue él quien despertó en Sergio una mirada basada en la paciencia, el detalle y el dibujo, mucho antes de que entendiera la pintura como una vocación de vida. Al margen de cualquier academia o estudio reglado, ha forjado su camino de manera totalmente independiente.
Su imaginario se gesta en la juventud a través de viajes transformadores. Una etapa personal compleja lo llevó a Cuba y, de ahí, a conectar profundamente con la cultura afrocubana, el universo yoruba y, posteriormente, con Nigeria y Benín. Ese contacto con África —sus tradiciones, espiritualidad y lenguaje simbólico— impregnó su obra de una fuerte carga emocional y figurativa, plasmada en rostros de gran presencia y deidades ancestrales.
Con el tiempo, su mirada se desplazó también hacia el continente asiático, introduciendo la figura de la geisha como un contrapunto de delicadeza, ritual y contención. En sus trabajos recientes, ambos mundos confluyen de manera orgánica en una nueva línea afro-japonesa: un puente cultural donde la intensidad espiritual de África y la sutileza estética de Asia dialogan en un mismo espacio visual.
Esta exploración de la condición humana encuentra hoy una nueva deriva en su serie Niños Perdidos. Aquí, la infancia se asoma a escenarios contemporáneos alterados por la tecnología, el abandono y las tensiones del mundo adulto, convirtiéndose en un territorio donde se reflexiona sobre la inocencia vulnerada.
África, las geishas y los Niños Perdidos pueden parecer universos distantes. En la obra de Sergio Preciado, sin embargo, convergen en una misma búsqueda esencial: aquello que nos construye, los puentes que nos conectan y lo que permanece en el ser humano cuando todo lo demás cambia.




